viernes, 22 de mayo de 2020

codornicistas, león y quiroga (1)


Al filo de 1941 el productor logroñés Saturnino Ulargui retoma un plan de producción muy similar al que manejaba antes de la sublevación militar de 1936. Lo expone en una entrevista concedida a Radio-Cinema en la que plantea la realización de seis o siete películas anuales. Para ello firma un contrato en exclusiva de cinco años con los estudios Orphea de Barcelona. Ulargui no deja de lado los mercados foráneos: mantiene abierta la línea de coproducciones con Italia, cubre puestos técnicos y artísticos con figuras de reconocida solvencia procedentes de Centroeuropa y sus títulos, distribuidos por U-Films, buscan abrirse hueco en el mercado sudamericano: «Es el instante oportuno, porque Europa, a excepción de Alemania e Italia, no produce, y tenemos para aquel mercado el señuelo definitivo del idioma». [Bonifacio Arrabal: «Nuestras charlas: Saturnino Ulargui», en Radio-Cinema, núm. 56, 30 de septiembre de 1940.]

Entre este aluvión de proyectos no siempre materializados sorprende, por su carácter novedoso, la producción de una serie de cortometrajes bajo el título genérico de Canciones. Surge la oportunidad tras el estreno de María de la O (Francisco Elías, 1936), rodada antes de la contienda pero inmovilizada hasta que esta termina. La relación de Ulargui con el letrista Rafael de León y el maestro Manuel Quiroga fragua en la creación de una serie de películas cortas que den continuidad a los recién alquilados estudios Orphea, en Montjuic, toda vez que los dos proyectos más ambiciosos del productor —la adaptación de la zarzuela El asombro de Damasco y una Locura de amor que tiene comprometida con Benito Perojo— resultan inabordables con la temporada tan avanzada. Los cortometrajes musicales, protagonizados por Miguel de Molina, Maruja Tomás, Amalia de Isaura y Miguel Ligero entronca de este modo plenamente con el cine popular de la República, estableciendo una línea de comunicación directa con aquél, a pesar de que Miguel de Molina ha sido represaliado y Maruja Tomás —que ha protagonizado un par de cortometrajes para Ediciones Antifascistas en 1938— ha pasado unos meses en la prisión de Les Corts tras la caída de Barcelona.

Las nueve piezas que componen el ciclo están realizadas por directores pujantes, integrantes (o afines) del grupo de La Codorniz. Hasta ahora los papeles oficiales y el testimonio de Fernando Méndez Leite nos habían llevado a pensar que la producción había tenido lugar en dos fases: la primera en 1941 y la segunda tres años después. Sin embargo, el testimonio autobiográfico de Miguel de Molina, protagonista de cuatro de ellos, nos obliga a replantear estos datos. Según el cancionista, después de pasar el periodo bélico en Valencia actuando para las tropas republicanas intenta regresar a los escenarios, pero las cosas se complican. Unos falangistas le pegan una paliza y es recluido primero en Cáceres y luego en Buñol (Valencia), donde pasa casi un año leyendo, bordando y organizando procesiones a la Virgen. Cuando regresa a Madrid no consigue permiso de trabajo. Se dedica entonces a montar fiestas flamencas para particulares. Quiere el destino, siempre juguetón, que la primera sea para el embajador de la Santa Sede —ya ves, lector, la curia—. En la segunda, para la embajada de Venezuela, conoce a Ulargui, que le propone incorporarse al proyecto, financiado por el acaudalado amante de Maruja Tomás. Miguel de Molina acepta de mil amores porque las películas, de dos y tres bobinas, se basan en canciones compuestas por el maestro Quiroga y letradas por Rafael de León, autores de cabecera de su repertorio. «Una semana después me llamaron para firmar un fabuloso contrato, por el cual protagonizaría durante algo más de un mes, en Barcelona, los cuatro cortos». [Miguel de Molina: Botín de guerra. Autobiografía. Barcelona, Planeta, 1998, pág. 184.]

Entrevistado en la revista Primer Plano [núm. 57, 16 de noviembre de 1941.], Ulargui expone un plan trazado con criterios estrictamente industriales que tendrá continuidad si el éxito acompaña a la primera tanda de producciones. Se trataría de…
realizar un tema dramático, cómico o musical en el menor metraje posible y de modo que pueda captar el interés del espectador lo mismo que un film de largometraje mediante un coste de producción que permita ser fácilmente absorbido por la capacidad económica del país con relación a nuestra industria. […] En España apenas se han hecho hasta ahora más que ese tipo de documentales para los que basta un operador bien intencionado que toma unos metros de película muda, a la que luego se le pega en el estudio la voz del explicador y un poco de música de fondo; todo ello, a un precio mínimo.. Nadie habrá arriesgado en esta prueba el capital que una película corta de nuestro tipo exige y que, proporcionalmente, al emplear en ella estrellas directores y técnicos de primera calidad, es el mismo que el de una película de largo metraje.
Según los planes de Ulargui los cortometrajes son también susceptibles de ser distribuidos en forma de largometraje de episodios, compitiendo de este modo —tanto en temática como en estructura— con los espectáculos «de folklore» que encandilan a las plateas populares. Las previsiones del productor y distribuidor riojano son inmejorables: al frente de los repartos hay tres figuras popularísimas, se ocupan de ellas directores de relieve y la prensa ayuda en la promoción de los rodajes. El primer número de la revista Cámara incluye en su sección «Se rueda» fotos de varios de ellos. López Rubio aparece en una con Brazalema y Miguel de Molina durante el rodaje de Luna de sangre (José López Rubio, 1941), y en otra con Miguel Ligero haciendo de zapatero en A la lima y al limón (José López Rubio, 1942). Claudio de la Torre y Lolita Benavente conversan en el rodaje de Chuflillas (Claudio de la Torre, 1941). Y Neville, muerto de risa, da indicaciones a Manolo Morán sobre el modo de decir su pregón —«la juerga padre...»— en Verbena (Edgar Neville, 1941). [Cámara, núm. 1, octubre de 1941.]


Verbena, el epléndido mediometraje de Neville, sirve hoy de arranque a un ciclo codornicista puesto al día programado conjuntamente por Filmoteca Española en su programa Doré en casa y el Centro de Arte 2 de Mayo de la Comunidad de Madrid como parte de la exposición Humor absurdo en ciclo titulado Un bigote para el siglo XXI.


Por nuestra parte, en próximas entregas iremos desgranando aquí las quisicosas del resto de las Canciones ulárguico-codornicescas.

(Las ilustraciones son promociones de Ufisa publicadas en las revistas Cámara y La Codorniz)

jueves, 23 de abril de 2020

codornicismo de una adaptación benaventina



La programación en línea de Filmoteca Española ofrece desde hoy hasta el próximo día 28 la comedia de Rafael Gil, Lecciones de buen amor (1944). Se trata de su quinto largometraje, pero del primero ajeno a la disciplina de Cifesa. No obstante, la fidelidad de un equipo conformado por el operador Alfredo Fraile, el escenógrafo Enrique Alarcón y el compositor Juan Quintero, proporciona coherencia a la cinta producida por Rey Soria Films con el resto de su filmografía en el seno de la productora valenciana. También el hecho de tratarse de una adaptación literaria. En sus anteriores películas ha partido de sendos relatos de Wenceslao Fernández Flórez -padre putativo del humor que se practica en La Codorniz, según confesión del propio Miguel Mihura-, de un original de José Santugini -compañero de pluma de la plana mayor codornicista en Buen Humor mediada la década de los veinte- y del mismísimo Enrique Jardiel Poncela, responsable máximo de la germinación del humor inverosímil en la escena teatral de la posguerra.

En esta ocasión se enfrenta a una comedia burguesa de Jacinto Benavente estrenada en 1924 por la compañía de Pepita Díaz y Santiago Artigas. Lo primero que hace Rafael Gil en su adaptación es, según su costumbre, inventarse ex novo un primer acto que sirva como sustitutivo de los prolegómenos expositivos escénicos. Luego, a lo largo del resto del metraje, seguirá abriendo la acción a partir de los personajes de refuerzo que ha incorporado al bastidor original y a los que prestan voz y encarnadura el elenco habitual: Juan Calvo, Nicolás Perchicot, Félix Fernández, Ana de Siria, José Ramón Giner... Son los tres vértices del enredo sentimental Rafael Rivelles, Pastora Peña y la femme fatale iquiniana Mercedes Vecino. Entre los que se ponen por primera vez a las órdenes de Gil: el robaescenas infantil Ginés Gallego "Satanás", empeñado más que nunca en ser el Mickey Rooney español; Milagros Leal, en un papel al que seguramente Guadalupe Muñoz Sampedro le hubiera quitado algo de dureza sin limarle un ápice de comicidad; o José Orjas, en un mayordomo jardielesco a más no poder.

Y aquí es a donde queríamos llegar, porque Rafael Gil hace, a partir de estos personajes, un recosido de situaciones y humores que provienen de todos los que hemos detallado en el primer párrafo y alguno más. La escena inicial, con el mayordomo levantando a su señor a las seis... de la tarde y mostrándose imperturbable con la señorita que el señor se dejó olvidada en el coche tras la juerga de la noche anterior, está interpretada por Orjas con la circunspección de quien ha protagonizado en el escenario Un adulterio decente o Es peligroso asomarse al exterior. Jardiel también recurrió a él para las escenas actuales que incluyó en Mauricio o una víctima del vicio.

La fiesta en la sala de fiestas remite en lo formal a la comedia sofisticada hollywoodense -véanse los encadenados con las copas de champán-, pero las discusiones furibundas con arrumacos entreverados que constituyen el día a día de la pareja formada por Milagros Leal y Manolo Morán satiriza sin piedad la institución matrimonial con la misma saña que lo haría Mihura, quien, no obstante, siempre se declaró enemigo de la sátira por suponer un signo de "mal humor". Pero, ¡ay!, todo humorista lleva dentro un moralista y éste es el sino de quien se dedica al oficio.

Otro matrimonio al que la pareja se encuentra casualmente durante un paseo con el niño que les han dejado en depósito constituye la viñeta de la hipocresía burguesa, puesta en solfa tantas veces en las páginas de La Codorniz en sulfúricas caricaturas del italiano Novello. Mario Camerini lleva este ambiente a la comedia cinematográfica italiana de los años treinta, con especial causticidad en Centomila dollari (1940). Prueba de que no todo eran "teléfonos blancos" en la Italia fascista y de que el cine español de la década siguiente tampoco es tan ombliguista como habitualmente se presenta.

Por último, cómo no pensar en El malvado Carabel -un Fernández Flórez adaptado por Edgar Neville en 1935- al entrar en la buhardilla de los barrios bajos en la que vive, con su madre y sus hermanillos, el personaje interpretado por Pastora Peña. Aunque la miseria se maquille a base de una dignidad moral inexcusable en el Nuevo Estado -algo que no entraba en el programa humorístico de don Wenceslao-, ahí está bien presente, como acertadamente apunta José Luis Castro de Paz en su texto para la hoja de sala: "Jacinto Benavente en la convulsa pantalla posbélica". Tampoco faltan aquí el regeneracionismo de corte popular que Arniches ha sabido vehicular a través del sainete corto y la tragedia grotesca; o sea, de nuevo Neville y su versión de 1936 de La señorita de Trevélez.

Gil se resiste a dejarse arrastrar por el melodrama e incluso las escenas más proclives al mismo se ven en varias ocasiones torpedeadas en su intención por estos incisos, ora humorísticos, ora abiertamente cómicos, que dan fe de una querencia que poco a poco irá atenuándose para revestirse de solemnidad en el ciclo político-religioso que inicia al final de la década en Aspa Producciones Cinematográficas junto a Vicente Escrivá.

viernes, 27 de marzo de 2020

café de parís en casa



Durante los próximos tres días el Filmoteca Española, a través de su programación especial en el Doré en casa, presenta la reconstrucción de Café de París (Edgar Neville, 1943), la primera comedia que hicieron juntos Neville y Conchita Montes.

Madrid | del 27/03/30 12:00 al 30/03/2020 12:00 Programación Doré en casa
https://vimeo.com/channels/1546070

ps 03/04/2010.- Y la presentación de Josetxo Cerdán con los codornizólogos de siempre diciendo alguna cosa nueva: https://vimeo.com/400875409

miércoles, 25 de marzo de 2020

topycal spanish, con y griega de chumy


En 1970 Chumy Chúmez se embarca en una colaboración con el fotógrafo Ramón Masats en su primer trabajo en el largo metraje: Topical Spanish (Ramón Masats, 1970). En su génesis estaba un episodio homónimo -eso sí, con y griega- dirigido en 1969 por Pedro Olea para una serie de televisión europea titulada People to People también con guión del humorista.


Aunque este trabajo aparece mencionado en algunas monografías sobre Olea, habíamos llegado a dudar de su existencia por la imposibilidad de localizar ningún material del mismo. La celebración del segundo centenario del Museo del Prado ha hecho que TVE desentierre y desempolve un fragmento en el que Emilio Laguna pasea por la pinacoteca en compañía de dos arquetipos de "francesitas" luciendo su perfecto desconocimiento del arte español.


Sirven de cortinillas unos dibujos de Chumy alusivos a las gestas del pasado, a la España de pandereta y a los maestros de la pintura. En la parte locutada, el personaje interpretado por Emilio Laguna canta las excelencias del matrimonio y el sosiego encontrado en el regazo de la amada, para concluir con un contundente refrán: "¿Qué queréis que os diga? Todos los días gallina, amarga la cocina".

miércoles, 18 de marzo de 2020

intriga

¿Un film policiaco...?
¿Un film de humor...?
Publicidad de Intriga (Antonio Román, 1943), con guión de Miguel Mihura,
en Primer Plano, núm 132, 25 de abil de 1943

Primer Plano, núm 138, 6 de junio de 1943

domingo, 23 de febrero de 2020

nueva velada codorniciana


El próximo miércoles, 26 de febrero, a las siete de la tarde, nuevo recorrido por el codornicismo cinemático y otras hierbas humorísticas a cargo de Cabrerizo y Aguilar en La LiVrería, calle Espronceda, 5 (metro Ríos Rosas). Habrá por allí ejemplares de La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa), Conchita Montes, una mujer ante el espejo, Un bigote para dos, el eslabón perdido de la comedia cinematográfica española...

Y con la presentación de Café de París (Edgar Neville, 1943) el martes, 3 de marzo, en la sala 1 del Doré y en el marco del IV Encuentro de Filmotecas Ibéricas arranca una gira marziana, marxiana y marciana con escalas en...

Palencia | 05/03/2020 jueves 17:30 Biblioteca Pública
Club de lectura de Conchita Montes, una mujer ante el espejo, dentro del ciclo "Leer-Hablar-Ver" en la 29 Muestra de Cine Internacional de Palencia

Suspendidos o aplazados (14/03/2020):

Pamplona | 23/03/2020 lunes 20:00 Filmoteca de Navarra
Presentación de Café de París (Edgar Neville, 1943) dentro de las sesiones "El Ateneo presenta...", precedida por la presentación de La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa), a las 19:00 en la Biblioteca General de Navarra.

Madrid | 27/03/2020 viernes 20:00 Cine Doré, sala 2
Presentación de los dos cafrecísimos largometrajes dirigidos cuando la Transición aún no se había constituído en discurso monolítico por Chumy Chúmez, en Sala:B, la sesión doble mensual que programa Álex Mendíbil.

La Coruña | 31/03/2020 martes 20:00 Ateneo Republicano de Galicia
Presentación de La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa),en el salón de actos de la Sede Afundación A Coruña.

sábado, 15 de febrero de 2020

el eslogan censurado


"La Codorniz en cinta", el eslogan publicitario con el que Iquino lanzó su adaptación de la comedia de Tono y Mihura Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario, antes de que la censura decidiera que había que retirar la frase por su dudoso gusto. El anuncio apareció en el número 273 de la revista oficial Primer Plano, el día de Reyes de 1946.