martes, 19 de enero de 2021

los santos lugares de costa fleming

He aquí a Carmen (Silvia Solar), prostituta heroinómana en ejercicio en la Costa Fleming de los primeros setenta. Comparece en Chicas de alquiler (1974), una de aquellas películas en las que Iquino se dedicaba a la exhibición de cuerpos femeninos en doble versión so pretexto de fustigar los vicios de la sociedad contemporánea. En esta ocasión se trataba de cuatro casos ejemplares de prostitución en el entorno del nuevo Paseo de la Castellana, en la zona que el periodista Raúl del Pozo bautizó como "Costa Fleming".

 
Después de comer recién levantada, Carmen se acerca por el quiosco a comprar La Codorniz, que utiliza como reclamo para establecer conversación con clientes talluditos, como don Carlos (Alfredo Mayo).

-La Codorniz es lo único que le divierte -anuncia cuando se sienta a su lado en el pub.
-Ya. ¿No te gustan el cine ni el teatro?
-¿No ve usted que damos todos la función a la misma hora?

Luego resultará que don Carlos no busca un servicio para sí mismo, sino para su hijo, que ha quedado paralítico practicando un nuevo deporte de nieve, en una de esas subtramas de fuerte sabor melodramático que Iquino gusta de incluir en estos potentes cócteles.

 
Se trata del número 1673, publicado el 14 de abril de 1974. La contraportada es una parodia de la serie de TV Kung-Fu (ABC, 1972-1975), que ha comenzado a emitirse con inmenso éxito popular en TVE en octubre de 1973.

 La portada es obra de Gayo, uno de los varios militares-humoristas que pasaron por "la revista más audaz", como Antonio Mingote o Ángel Palomino, aunque bastante más joven que ellos. Precisamente una viñeta suya sobre la píldora anticonceptiva provoca una suspensión de cuatro meses en la publicación de la revista al estimar los censores que "socava los pilares de la familia". Esta portada, en cambio, alude a la crisis del petróleo que está poniendo patas arriba la economía mundial.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

malvavisco

Autocaricatura de Tono

A Marina Díaz López

Hace tiempo que andábamos tras el inaccesible Ángeles Rubio-Argüelles: Una dama del teatro [Málaga, 2004], de Jesús García de Dueñas, porque estábamos seguros de que contendría información valiosa sobre la relación de Conchita Montes con Edgar Neville. El conde de Berlanga de Duero conoció a Conchita, joven estudiante de Derecho, en 1933 y, según todos los testimonios, para entonces ya estaba más o menos separado de Angelita: él sigue viviendo en la casa del matrimonio, en la madrileña avenida de Alfonso XII, frente al parque del Retiro, y ella regresa a Málaga, donde cría a los dos vástagos del matrimonio.

Ahora, al tiempo que vamos constatando que nuestras conjeturas eran acertadas, nos vamos tropezando también con lo inesperado. Creíamos tener censada toda la obra teatral de Tono, cuando en la conversación entre García de Dueñas y Teresa Cortés o Raúl Sender, surge el título de Malvavisco.

Es la historia de un torero que se llamaba Malvavisco —asevera Sender—. Era una especie de parodia de Malvaloca (…) y la acción se desarrolla en un ambiente en el que todo el mundo aparece vestido de flamenco, de gitano. (…) Era muy gracioso. [op. cit., pág. 377.]

Es que ésa es la que más dinero dió —remata Teresa Cortés—. En cuanto había algo que fallaba, hacíamos Malvavisco. [op. cit., pág. 356.]

Y consultando la programación de ARA, el teatro de Angelita Rubio-Argüelles, comprobamos que, en efecto, se programó en octubre y noviembre de 1963 y se repuso en 1970, 1971, 1972 y 1974. Otras “funciones” tonescas en el repertorio de la compañía son ¡Qué bollo es vivir!, Crimen pluscuamperfecto, Guillermo Hotel, Francisca Alegre y Ole y Federica de Bramante o Las florecillas del fango, que Tono escribió en colaboración con Jorge Llopis. También la adaptación toniana de La reine blanche, una comedia de Pierre Barillet y Jean-Pierre Gredy, que se estrena en 1961 en el teatro Reina Victoria con el título de Bubú y de la que escribe Marqueríe:

Bubú, mitad sainete y mitad vodevil, es, por lo tanto, una pieza de ambiente, de tipos, de tensión grotesca y, sobre todo, de un diálogo intencionado, ligero, fácil y chisporroteante, que encierra toda clase de trucos y sorpresas verbales. No es el chiste o el retruécano lo que despierta aquí la risa, sino un juego más ingenioso y sutil: la alusión inesperada, la comparación imprevista, la definición chocante, la perífrasis o la hipérbole de tan honda raíz festiva que nadie puede resistir a su impacto cómico. El segundo acto de Bubú es lo más cómico que ha salido de la pluma del gran humorista Tono. [Alfredo Marqueríe: “En el Reina Victoria se estrenó Bubú, arreglo escénico de Tono”, en ABC, 13 de mayo de 1961, pág. 81.]

Entre las no censadas y de las que no encontramos rastro de su estreno en Madrid, La hora tonta y este Malvavisco que ha despertado nuestra curiosidad. Parece que esta nueva incursión en el teatro “de pandereta” tiene cierto predicamento en Málaga y Melilla porque lo que sí que descubrimos son puestas en escena recientes en dichas ciudades. Ante su estrenó en el teatro Perelló escribía el recensionista local que se trataba “una de las comedias más absurdas, disparatadas y divertidas” de Tono. [El Telegrama de Melilla del Siglo XXI, 4 de junio de 2006, pág. 19.]

Angelita había conocido a Tono, por mediación de Neville, a mediados de los años veinte. Estuvo en Hollywood con él y su mujer, Leonor Ornstein, en 1930 y cuando se produce el golpe militar de julio de 1936 está veraneando con ellos en Hendaya. Sabemos también que Tono era un habitual de Malibú, la casa que Edgar y Conchita habían construido en Torremolinos, en unos terrenos que pertenecían a la madre de Angelita, Carlota Alessandri. Gracias al dinero heredado por la venta de estos rellenos, la condesa de Berlanga de Duero pudo construir en Málaga el coqueto teatro ARA y recibir en su casa, Villa Carmen, al actor Manuel Dicenta, a los directores escénicos Huberto Pérez de la Ossa y Alfredo Marqueríe, al compositor Fernando Moraleda y a nuestros comediógrafos de cabecera, Tono y López Rubio. Lo que también descubrimos es que la compañía ARA nunca montó una comedia de Neville, porque doña Ángeles decía que no le gustaban nada. A Conchita, Concepción Carro en el siglo, siempre la llamó "la Carro".

jueves, 1 de octubre de 2020

cumpleaños

 

Con motivo del octavo cumpleaños de la editroial y del quinto y el cuarto de la publicación de Un bigote para dos, el eslabón perdido de la comedia cinematográfica española y Mauricio o una víctima del vicio y otros celuloides rancios de Enrique Jardiel Poncela, Bandaàparte lanza ambos voúmenes en una "caja pack", para que nadie se quede sin él.

Los pedidos hechos a la editorial durante el mes de octubre cuentan con 5% de descuento: https://www.bandaaparteeditores.com/tienda/celuloides-rancios

 

domingo, 13 de septiembre de 2020

segunda oleada


De los actos suspendidos o aplazados (14/03/2020):

Pamplona | 23/03/2020 lunes 20:00 Filmoteca de Navarra
Presentación de Café de París (Edgar Neville, 1943) dentro de las sesiones "El Ateneo presenta...", precedida por la presentación de La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa), a las 19:00 en la Biblioteca General de Navarra.

Madrid | 27/03/2020 viernes 20:00 Cine Doré, sala 2
Presentación de los dos cafrecísimos largometrajes dirigidos cuando la Transición aún no se había constituído en discurso monolítico por Chumy Chúmez, en Sala:B, la sesión doble mensual que programa Álex Mendíbil.


recuperamos...

Pamplona | 17/00/2020 jueves 20:00 Filmoteca de Navarra
Presentación de Café de París (Edgar Neville, 1943) dentro de las sesiones "El Ateneo presenta...", precedida por la presentación de La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa), a las 19:00 en la Biblioteca General de Navarra.

Madrid | 25/09/2020 viernes 18:00 Cine Doré, sala 2
Presentación de los dos cafrecísimos largometrajes dirigidos cuando la Transición aún no se había constituído en discurso monolítico por Chumy Chúmez, en Sala:B, la sesión doble mensual que programa Álex Mendíbil.

viernes, 10 de julio de 2020

el idilio mallorquín de lópez rubio


Felipe Cabrerizo ha relatado la debacle de la Sociedad Anónima Films Españoles - SAFE durante la producción de Dora, la espía / Dora o le spie (Raffaello Matarazzo, 1943) y la suspensión del rodaje de Matrimonio secreto / Il matrimonio segreto conforme la evolución de la II Guerra Mundial iba adquiriendo un cariz más adverso para Mussolini. [Felipe Cabrerizo: Tiempo de mitos: Las coproducciones cinematográficas entre la España de Franco y la Italia de Mussolini (1939-1943). Zaragoza, Diputación Provincial de Zaragoza, 2007, págs. 120-124.] E Isabel Sempere ha desentrañado las intrigas político-financieras mediante las que la Banca Nazionale del Lavoro invirtió en la creación de esta empresa en España y cómo, a través de la gerencia de Enrico D'Errico Rambaud, la nueva productora mantiene estrecho contacto con la Ufisa de Saturnino Ulargui, en la que había ocupado idéntico puesto hasta unas semanas antes. [Isabel Sempere: La producción cinematográfica en España: Vicente Sempere (1935-1975). Valencia, Ediciones de la Filmoteca, 2009. págs. 63-66.]

En esta primera etapa de la empresa, ejerce como realizador de las producciones SAFE el austro-húngaro Max Neufeld, que ha tenido que huir de Alemania y Austria sucesivamente debido a su origen judío. En 1938 recala en Italia donde se convertirá en un ferviente cultor de esas dos derivaciones de la comedia italiana del periodo tardofascista denominadas "de teléfonos blancos" y "a la húngara". Lo que aquéllas tuvieran de herencia del género screwball hollywoodense está presente en su segunda película en España. Idilio en Mallorca tiene como protagonista a una novia a la fuga (Antoñita Colomé), que roba el coche del que debería de ser su futuro cuñado (José Nieto) para reincidir en el delito con la motocicleta del policía que la detiene. La bahía de Palma se convierte en escenario de estas aventuras romántico-delictivas. No olvidemos que durante toda la Guerra Civil tanto la marina como las fuerzas aéreas italianas han utilizado puertos y aeródromos mallorquines, ocupando "de facto" la isla.

Presentada como producción netamente española, Idilio en Mallorca se estrena en Madrid el 25 de enero de 1943, distribuida por Hispania Tobis. Como otras cintas de esta época, el estreno cinematográfico viene apoyado por la publicación de una novelización del argumento por parte de la editorial especializada Rialto.


En otros documentos promocionales y en los reportajes y críticas aparece el nombre de Max Neufeld como director. Por eso resulta sorprendente que en el póster realizado por Sergio Garguglio para la presentación en Italia de la película figure como regista nuestro bien conocido José López Rubio, eximio codornicista vinculado, como sabrán quienes frecuenten estos lares, a Ulargui en esta etapa. En el expediente de censura italiano el nombre del realizador aparece entre paréntesis, así que, a buen seguro, fue suprimido de los títulos de crédito de la película, como le pasó a Ladislao Vajda en la versión censurada de La congiura dei Pazzi, presentada finalmente remontada y con un nuevo doblaje como Giuliano de' Medici. Pero es que las leyes antisemitas mussolinianas han ido subiendo de tono a medida que la Alemania nazi presiona en este campo y tanto Neufeld como Vajda terminan buscando cobijo en la industria hispana al amparo de una sociedad que invierte capital italiano en la España de la pax franquista.

viernes, 5 de junio de 2020

otro bigote para dos


La segunda de las sesiones en línea del miniciclo Un bigote para el siglo XXI, fruto de la colaboración entre Filmoteca Española, auspiciadora y coeditora de la investigación La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa), y el CA2M, donde se aloja la exposición Humor absurdo, está dedicada a una operación de ventriloquía cinematográfica contemporánea.
Nota.- La fecha del 5 de junio, para la que estaba anunciada esta segunda sesión en el portal del CA2M, se ha transmutado por arte de birlibirloque  y sin disculpas ni explicaciones, en el 12.
Joaquín Reyes "comenta" el Noticiario de Cineclub de Ernesto Giménez Caballero, un celuloide rancio de avanzada, y las melodías inmortales de Unsterbliche Melodien de Heinz Paul son sometidas a un nuevo proceso de canibalización por cuenta de Juan Cavestany (subtitulado), Julián Genisson & Lorena Iglesias y Venga Monjas.

De todos modos, para conocer los entresijos de lo que urdieron en 1940 Tono y Mihura con el fin de poner patas arriba esta bonita película austriaca y, de paso, todo lo que de mezquino, hipócrita y risible tenía la España de la posguerra, nada mejor que sumergirse en la lectura de Un bigote para dos, el eslabón perdido de la comedia cinematográfica española, un ensayito editado por bandaàparte hace ya la friolera de cinco años.


miércoles, 3 de junio de 2020

codornicistas, león y quiroga (y 5)


Que Saturnino Ulargui creía en la viabilidad del proyecto es cosa segura. Teorizó sobre el mismo a tenor de las nuevas perspectivas de consumo cinematográfico en la España de la posguerra [Fernán: “Preguntas cinematográficas”, en Primer Plano, núm. 57, 16 de noviembre de 1941.] y apostó fuerte en su promoción. Carteles con sonoras proclamas que anunciaban la producción en lote, pero individualizada, aparecieron a finales de 1941 y principios de 1942 en Cámara y Primer Plano, las dos revistas especializadas de mayor difusión en ese momento.

Además, Ulargui opta por el llamativo formato de los programas de mano troquelados, con los que hemos ido ilustrando cada película. En buena lógica, salvo en el caso de Verbena y A la lima y al limón, todos se centran en motivos andaluces: la guitarra, el sombrero calañés o cordobés, la botella de manzanilla... La estrategia de fidelización pasa por entregarle a cada espectador, junto con su entrada, una hoja con la letra de las canciones en cuyo pie se advierte: "Al acabar de proyectarse esta serie de películas habrá usted reunido, si conserva este impreso, las más bellas canciones que canta toda España".


La operación no se detiene aquí. Si Miguel de Molina resulta poco promocionable debido a la caza de brujas a la que ha sido sometido por su notoria homosexualidad, Maruja Tomás y Miguel Ligero como actores y León y Quiroga como compositores siguen siendo valores firmes, así que la editorial Alas, especializada en publicaciones cinematográficas de quiosco, lanza al mercado unos cuadernillos a medio camino entre el cancionero y la novelización entre los que figuran Rosa de África, A la lima y al limón, Verbena y La Parrala. El precio, popular a más no poder: 1,25 pesetas.

Discos Odeón edita varios microsurcos grabados por Maruja Tomás y Miguel de Molina. En la cara A del primero de ellos va el Adiós a Madrid, de Verbena, y en la B el ¿Qué te pasa, Triniá? de La Parrala. En el otro, graba las dos canciones que canta en Rosa de África: Te lo juro yo y ¡Ay, chumbera!. La banda sonora de Manolo Reyes está conformada por La rosa y el viento y la colombiana Maldito sea el dinero, y la de Pregones de embrujo por El avellanero y La vamba (Coplas del columpio), todos por Miguel de Molina. Por su parte, La Voz de su Amo edita un disco con los otros dos temas de Rosa de África: en la cara A figura El viento se lo llevó, interpretada por Rafael Medina y la orquesta Montoliu, en tanto que en esta ocasión el Que Dios te ampare de Maruja Tomás queda relegado a la cara B.

Al tiempo que se estrena La Parrala en Madrid, Concha Piquer está interpretando esta canción y A la lima y al limón en el espectáculo que presenta en el Reina Victoria. Cuando Amalia de Isaura actúa en algún teatro, no duda en incluir la parodia francesa de La Parrala de Verbena, que “cosechó muchos aplausos”. [Hoja del Lunes (Barcelona), 10 de noviembre de 1941, pág. 7.] Ahora sin barba, claro. Ya en la década de los veinte, la Isaura incorporaba a su conjunto de parodias cupletísticas la de la "chanteuse calorri". Gloria G. Durán ha investigado estas parodias y ha puesto de relieve su aproximación burlesca a los fenómenos de la cultura contemporánea, como el ultraísmo. Cantaba entonces ella:
Que soy ultra, ultra, que soy ultraísta, / esto salta, salta, bien salta a la vista. / Pues yo tengo, tengo tal penetración / Que yo no soy de esta ge-ne-ración. [Citado por Gloria G. Durán: "¡Viva el gobierno cupleteril! DE cómo la vanguardia se olvidó el cuplé y fracasó", en Mery Cuesta (ed.): Humor absurdo: Una constelación del humor disparatado en España. Bilbao, CA2M / Astiberri, 2020, págs. 234-235.]
Ulargui pone así en juego todas las sinergias que proporciona la industria relacionada con la cultura popular: grabaciones fonográficas, radio, cancioneros, novelizaciones, cartelería, tránsito de los escenarios a la pantalla y vuelta... Pero, pese a sus optimistas previsiones y a la intensa campaña promocional, las películas que componen Canciones conocen un destino adverso.

La serie debería de haberse prolongado más allá de los nueve títulos finalizados. En agosto de 1941, Primer Plano anuncia que, al mismo tiempo que Rosa de África, se está rodando el cortometraje “de ambiente madrileño” Juana y Manuela, y que apenas terminen éstos, comenzará el de La famosa tenora [“Primer Plano presenta su Noticiario Nacional n. 8”, en Primer Plano, núm. 46, 31 de agosoto de 1941.]. Este último tiene toda la pinta, por el título y por el protagonismo de Amalia de Isaura, de ser un proyecto de Neville previo o paralelo a Verbena. En su biografía de Claudio de la Torre, Juan Manuel Reverón [Vida y obra de Claudio de la Torre. Santa Cruz de Tenerife, Ediciones Idea, 2007, pág. 224.] señala un cuarto título rodado por éste, Volver a soñar, del que sólo sabemos que pasó censura previa.

Verbena obtiene uno de los premios del Sindicato Nacional del Espectáculo al mejor cortometraje en 1941 y La Parrala se proyecta en el Festival de Venecia. Más allá de los intereses de Ulargui en Italia y de la urgencia, no se comprende la selección de esta obrita de circunstancias por parte de las autoridades españolas, teniendo en cuenta que el grueso de la muestra se nutre de la potente producción propagandística de Alemania e Italia y que España ha enviado Marianela (Benito Perojo, 1941), otra producción de Ulargi, y, en el apartado de documentales, Suite granadina (Juan de Orduña, 1940) y Boda en Castilla (Manuel Augusto García Viñolas, 1940). El premio que obtiene éste, opaca un tanto el brillo que pudieran haber tenido los otros dos cortometrajes. En palabras del delegado español, Joaquín Soriano:
Suite granadina llegó a Venecia el día antes del fallo. La curiosidad que en la producción española se había creado hizo, sin embargo, que se exhibiera, y una clamorosa ovación la acogió. La Parrala fue igualmente aplaudida y vista con extraordinario interés, pues constituiría la muestra de un género distinto. Basada en una canción popular, no necesitó para esta acogida que la popularidad de la canción fuera entendida de aquel público, para quien sonaba como cosa nueva. [“El delegado de España en la Bienal de Venecia habla a Primer Plano del certamen internacional”, en Primer Plano, núm. 50, 28 de septiembre de 1951.]
Maruja Tomás, su protagonista, asegura que tuvo más éxito fuera de España que aquí, pues se programó también en uno de los actos organizados por Falange Exterior en la Embajada de Roma apenas un mes después de su proyección en Venecia. [Rafael Martínez Gandía: «Maruja Tomás entrevista a Miguel del Castillo y viceversa», en Primer Plano, núm. 123, 21 de febrero de 1943.]


En Barcelona, el destino natural de las Canciones, de acuerdo con el diseño de Ulargui es el cine Publi del Paseo dr Gracia. Inaugurado en 1932, fue el primer local en la península en  especializarse en la programación de noticiarios y documentales exclusivamente, y además en sesión contínua con un generoso horario que abarca de las once de la mañana a la una de la madrugada. Allí recala, por ejemplo La Petenera a primeros de enero de 1942.


A principios de marzo de 1942, U-Films presenta en el madrileño cine Imperial dos de las realizaciones de López Rubio: A la lima y al limón, con Miguel Ligero, y La Petenera, con Maruja Tomás. Al mismo tiempo se programa en el Calatravas un “extraordinario programa de variedades cinematográficas”, donde amén del noticiario pro-Eje Actualidades UFA y el documental Peñíscola, baluarte del Papa Luna (Salvador Gijón, 1940), constituyen el plato fuerte de la sesión La Parrala, Verbena y Rosa de África, las otras tres Canciones protagonizadas por Maruja Tomás.


El programa con estos cinco títulos iniciales gira por provincias y algunos títulos se presentan como complementos en salas de Barcelona. En La Coruña, por ejemplo, se estrena el lote —del que se ha descolgado Verbena—, apuntalando Rosa de África con evocaciones patrióticas bien cargadas de puntos suspensivos: “Tierras de heroísmo... La legión... Interpretaciones primorosas”. [Hoja del Lunes (La Coruña), 21 de diciembre de 1942, pág. 2.]

La idea de exhibir los cortos agrupados como un largometraje sólo tiene lugar en provincias y en Latinoamérica gracias a la popularidad que ha alcanzado allí Miguel de Molina. De todas formas, en España la idea no obtiene el beneplácito de la crítica: “U-films ha editado las canciones, que bien hubieran podido servir de complemento de programa, por separado, pero como base del mismo nos parece un tanto excesivo”. La presentación conjunta no deja de poner en evidencia el carácter de viñetas de españolada de las que echan pestes los ideólogos y voceros del cine del Nuevo Estado:
No hemos de indignarnos demasiado si en coplas andan los dos personajes [La Petenera y la hija de La Parrala]. Pero si estas peliculitas van a servir como propaganda de mujeres que matan y bandoleritos a lo Diego Corrientes, mejor hubiera sido que U-Films dedicara su prestigio a otros menesteres y León y Quiroga siguieran haciendo canciones, que esto sí que está demostrado les produce mucho dinero, ya que no sean capaces de otra cosa mejor. Nuestra cinematografía merece otros horizontes que ya se han abierto y no hay que perder el tiempo en resucitar la “españolada” por “muy típica que sea y por muchas que sean las ganancias de los autores. [Javier de Montillana: “Liceo - Canciones cinematográficas”, en El Adelanto (Salamanca), 28 de enero de 1943.]
Como vimos, Javier de Montillana ya se había sentido exasperado con el estreno de A la lima y al limón. Y en su resumen de la temporada cinematográfica 1942-43 el reseñista salmantino insistirá en tildarlas de “desdichadas películas cortas” y teñirá la formación cosmopolita de Neville y López Rubio y los equipos internacionales conformados por Ulargui —Pahle, Schild. Tourjansky...— de sospechas xenófobas al afirmar que los cortometrajes “tienen aires de fuera”. [Javier de Montillana: “La pantalla: Producción nacional”, en El Adelanto (Salamanca), 27 de agosto de 1943.]

Saturnino Ulargui ha sabido bandearse entre la distribución de las películas de la Hispano Filmproduktion y las coproducciones con Italia durante la Guerra Civil y a la II Guerra Mundial. Pero la derrota de las potencias fascistas supone el fin de su carrera como productor. Fiebre / Febbre (Primo Zeglio, 1943) es el último largometraje que produce. Hombre poco proclive a la rendición, maquina una huida hacia adelante. Si no puede realizar películas con Italia ni Alemania las hará con los mismísimos Estados Unidos. En 1944 sella un acuerdo con el modesto estudio Republic Pictures, y dos años más tarde viaja a Hollywood y se fotografía con James R. Granger y Richard W. Altschuler firmando papeles. [Cámara, núm. 40, 1 de septiembre de 1944, y Radio-Cinema, núm. 128, 1946.] Pero la reorganización de la vida europea va a obstaculizar su futuro porque su nombre aparece en las listas negras estadounidenses que bloquean las relaciones con los antiguos colaboradores de los regímenes fascistas. Ufisa se ve obligada a abandonar la producción y a replegarse en la distribución. En este punto, la explotación de los cortometrajes protagonizados por Miguel de Molina es una cuestión de supervivencia empresarial.

 

Es posible que la cartelería de estos cortometrajes estuviera preparada desde 1941. También que se realizara ex profeso en 1944 para apoyar el estreno, dado que no hemos conseguido localizar ninguno de las cintas protagonizadas por Maruja Tomás. Los nombres del director y del productor figuran en lugar prominente, pero también el de Miguel de Molina. Una silueta estilizada del cancionista y bailarín domina los tres carteles. En todos ellos va tocado con sombrero de ala ancha. En los dos en los que aparece la figura completa, marcan su vestuario los pantalones y los botines, aunque no sus célebres camisas de fantasía, que él mismo confeccionaba. Por lo demás, la imagnería no puede ser más propia de la españolada: rejas, mocitas juncales, chumberas, baile flamenco a la luz de la luna... El de Luna de sangre carece de firma, pero los otros dos van firmados por Vicent. La similitud de estilos permite atribuirle la paternidad de los tres.

En marzo de 1945 se estrenan, en lote, en el Bellas Artes de Madrid. Si la crítica se había mostrado, casi siempre, inclemente con su tema, en esta ocasión se suma además lo que ya se considera ranciedad de la propuesta:
Realizadas hace mucho tiempo, pensando sin duda en la popularidad de Miguel de Molina como cantante y artista del baile, este grupo de cuatro películas cortas —Luna de sangre, dirigida por López Rubio, y Pregones de embrujo, Manolo Reyes y Chuflillas, debidas a Claudio de la Torre— no creemos que hayan ganado nada con la resurrección, ni contribuyen en lo más mínimo al prestigio del cine español, significado por haber eludido precisamente estos temas de fácil pandereta. Felizmente López Rubio y Claudio de la Torre han realizado desde entonces otras magníficas cintas. Y el valor de un director se mide siempre por su última película. [José Luis Gómez Tello: “Crítica de estrenos”, en Primer Plano, núm. 233, 1 de abril de 1945.]