Editado el 23 de enero de 2019, para subsanar múltiples errores
conforme a las gentiles precisiones del especialista Carlos Paz Molina
En su búsqueda de un humor homogéneo, carente de
aristas propagandísticas, Miguel Mihura confiaba en la revista milanesa
Bertoldo para completar las viñetas que
le faltaran a la hora de completar una página de
La Ametralladora. Carlo Manzoni, Giaci Mondaini y, sobre todo, Saul
Steinberg, eran valores seguros, garantes de una afinidad que no encontraba en
otras latitudes, amén de que el apoyo de Mussolini a las tropas sublevadas en
España propiciaban el intercambio.
Si esto sucede en el humor gráfico, algo análogo
ocurre con los celuloides rancios cinematográficos. La casa milanesa Miniatura
Film se lanza en 1936 a la producción de una película pionera:
I quattro moschettieri (Carlo
Campogaliani, 1936). Se trata de un largometraje completamente realizado con
marionetas y un auténtico ejemplo de transmedialidad. La historia había
constituido un éxito inusitado de público cuando Angelo Nizza y Riccardo
Morbelli la adaptan como serial radiofónico para la EIAR —la antecesora de la
RAI— en la temporada 1934-35. Además de los personajes creados por Alexandre
Dumas, se incorporan a la acción personajes netamente italianos, como Arlequín,
y en el papel de los criados de los mosqueteros, Fric y Froc, cuya
caracterización vocal corre a cargo de los dobladores de Stan Laurel y Oliver
Hardy: Mauro Zambuto y Alberto Sordi. La publicidad de
I quattro moschettieri hace pareja publicidad de las más de tres
mil marionetas de la familia Colla empleadas en la filmación, como de las
caricaturas de la pareja cómica creada por Hal Roach. La promoción y la crítica
incidieron también en la alternativa autóctona que suponía este tipo de
realizaciones a la animación foránea; vale decir, a la escuela de Walt Disney o
los hermanos Fleischer.
A pesar de recibir el beneplácito del público y la
crítica, la Miniatura Film no reincidió en esta vía y, a lo que sabemos,
abandonó la producción estricta para centrarse, a partir de 1938, en la
facturación de
celuloides rancios.
¿El motivo? La política autárquica mussoliniana, sumada a las leyes relativas
al doblaje obligatorio, que provocó el boicot de las
majors estadounidenses. Al contrario que los
celuloides rancios de Enrique Jardiel Poncela, a partir de
películas de Edison, o los de la productora francesa Victofilm, que reciclaban
materiales de Gaumont primitivos de Gaumont, Miniatura Film selecciona sus
materiales entre las
películas de dos bobinas de Lige Conley para Century Film, al que rebautizan como "Pick", o las de Larry
Semon para Vitagraph Company of America, que había distribuido originariamente
en Italia la Anonima Pittaluga.
Existe otra diferencia fundamental: en tanto que
los
celuloides rancios descansan en
la figura del “explicador”, un comentarista único que glosa para el público la
acción, las películas de Miniatura Film son sonorizaciones completas, en las
que, una vez suprimidas las cartelas, cada personaje es doblado a la par que se
incorpora una partitura
ad hoc y los
imprescindibles efectos de sonido. El caso de Larry Semon resulta excepcional
por el número de obras canibalizadas y su popularidad a lo largo de los años. La serie se compondría de más de casi cuarenta títulos
de los que he podido identificar:
Ridolini
visconte per amore (Huns ans Hyphens, 1918), Ridolini innamorato (Skids and Scalawags, 1918), Ridolini e la bestia nera (Bears and Bad Men, 1919) Ridolini al bagno penale (Frauds and Frenzies, 1918), Ridolini e le spie (Pluck and Plotters, 1918), Ridolini
e i teppisti (Traps and Tangles, 1919),
Ridolini Doganiere (Dew Drop Inn, 1919), Ridolini prende
moglie (Scamps and Scandals, 1919), Ridolini sceriffo (Well, I'll Be, 1919), Ridolini
e la mano nera (Passing the Buck,
1919), Ridolini a Sing-Sing (The Star Boarder, 1919), Ridolini e la collana della suocera (His Home Sweet Home, 1919), Ridolini macchinista (Between the Acts, 1919), Ridolini cameriere (The Head Waiter, 1919), Ridolini
droghiere (The Grocery Clerk, 1919),
Ridolini sposa la vergine a 19 carati
(The Simple Life, 1919), Ridolini fra i cinesi (The Fly Cop, Mort Peebles, 1920), Ridolini scolaro (School Days, L1920), Ridolini
inserviente teatrale (The Stage Hand,
1920), Ridolini cerca la fidanzata (The Suitor, 1920), Ridolini esploratore (The
Sportsman, 1921), Ridolini esattore (The Rent Collector, 1921), Ridolini ispettore (The Fall Guy, 1921), Ridolini
groom (The Bell Hop, 1921), Ridolini alla segheria (The Sawmill, 1922), Ridolini al varietà (The Show,
1922), Ridolini giocatore di golf (Golf, 1922), Ridolini commesso di bazar (The
Counter Jumper, 1922), Ridolini al tabarin (A Midnight Cabaret, 1923), Ridolini e le modelle (The Gown Shop, 1923), Ridolini e il colpo di fulmine (Lightning Love, 1923), Ridolini pugilista (Horseshoes, 1923), Ridolini astemio
(Trouble Brewing, 1924), Facciamo l'amore (The Girl in the Limousine, 1924).
La popularidad del personaje aún tenía vigencia en
1948, cuando Edizione Torelli encarga al dibujante Paolo Piffarerio un tebeo
quincenal inspirado en el personaje cuya publicación se prolonga hasta 1953,
momento en que vuelve a las pantallas en forma de popurrí de largo metraje.
Ridolini e la collana de la suocera
(1953), cuyo remontaje italiano firma Otello Colangeli, se presenta como un
doblaje de Scalera Film para ORA Film, de Roma. En esta ocasión, la voz del payaso de cara enharinada corresponde al cómico milanés Tino Scotti, en tanto que la de Oliver Hardy —su rival habitual antes de que Hal Roach lo emparejara con Stan Laurel— estaba doblado por Cesare Polacco.
En la España de la primera posguerra es Balet y Blay, la distribuidora que en su serie “Trapos Viejos”, la que se encarga de volver a poner de
actualidad al personaje. Importan —desconocemos si legal o subrepticiamente— los montajes de Miniatura Film y les superponen
una nueva locución de Ramos de Castro sobre la
sonorización italiana. La serie incluye: la versión larga de Golf con el título de Jaimito,
jugador de golf, Pluck and Plotters como Jaimito y la espía, Bears and Bad Men como Jaimito y Stand [sic.] Laurel con la fiera
negra, The Sportsman como Jaimito
explorador, Traps and Tangles como Jaimito, policía. En
todas ellas se
multiplican los retruécanos, las aleluyas y las alusiones a personajes
populares que, como la vedette Laura Pinillos o el matador Marcial
Lalanda, en
busca de la complicidad con el público de principios de los años
cuarenta. Que coincidieran en la cartelera con el doblaje absolutamente
excéntrico de Un bigote para dos (Tono y Mihura, 1940) es el resultado de estas paradojas creativas que concita un medio eminentemente industrial.

También puede ocurrir que al entrar en la
producción seriada la genealogía resulte un tanto confusa. La versión de Balet
y Blay titulada Jaimito en el cinema
prescinde de la cartela de costumbre —“el malogrado Larry Semon”— porque no
está protagonizada por él, sino por Lige Conley. This Way Out
(Jack White, 1923) fue producida por su realizador y distribuida en Estados
Unidos por la productora que se hará cargo de las películas de Semon cuando
abandonara Vitagraph en 1924, Educational Pictures.
Juan Arajol, factotum de Exclusivas Arajol, enseguida ve la jugada. Recicla un título prebélico de Larry Semon como "Tomasín" —Passing the Buck— en el que el operador Tomás Duch
queda acreditado como responsable de la “sincronización” en una cartela que no
aparece en otros títulos de la serie "Estrellas de Ayer".
Puntualiza Carlos Paz Molina:
En cuanto a Tomasín detective de hotel,
puedo afirmar que es un producto anterior al año 41, y por tanto
anterior a Arajol. De hecho esta sonorización de Tomás Duch es de los
años 30, y la voz que se escucha no es la de Ramos de Castro. (Hay datos
del estreno anterior de esta sonorización). Pero los de Arajol [...] la
reestrenaron con su cabecera y mantuvieron el letrero de "Ramos de
Castro", cuando claramente no es él, y se quedaron tan anchos.
Acaso por ello
Tomasín, detective de hotel —sonorización de incorpora unas didascalias
preliminares en las que figuran esas aleluyas ripiadas que son casi sello de la
casa:
Aventuras sensacionales de: / Tomasín, con
un revólver, / Ali Kate, con una maleta, y / Un negro, con una navaja. / El
negro es el que tiene el arma blanca. / Una cinta emocionante / Con el robo de un
tesoro. / Si hay algún impresionante / Que haga mutis por el foro. / (Y si se
está, que se aguante)
Las siguientes entradas en la serie de Arajol ya no cuentan con el doblaje italiano, sino que apoyan la "explicación" de Ramos de Castro con un fondo musical. Algunos
de estos reciclajes toman los títulos con los que se habían estrenado, aún
silentes, a finales de la década de los veinte, cuando el personaje era
conocido en España como Tomasín. En
Tomasín con vida y sin boda —
Huns and Hyphens,
la primera comedia de dos rollos de Semon— Ramos de Castro recuerda al público
esta doble identidad al presentar al personaje: “Nuestro amigo Jaimito, antes
Tomasín, presumiendo de tiros largos, está en casa de su prometida Floripondia
Manganeso”. El padre de la susodicha había inventado en el original, dada la
proximidad de la Gran Guerra, una
máscara antigás, que en el explicador convierte en una “máquina para hacer
gambas a la plancha sin plancha y sin gambas”.
También forman parte de este primer desembarco arajoliano:
A Jaimito no le parte un rayo, de
Lightning Love;
Jaimito y Stan Laurel en peligros a granel, según
Fraud and Franzies;
Gotas de rocío, que es como se titula la versión sonorizada de
Tomasín y la gota de rocío, título con
el que se había estrenado, muda,
The
Barnyard (1923).
Camaradas a bordo, ventriloquización de la ruritana
A Pair of Kings (1292),
y Tomasín todo un hombre, a partir de
The Gown Shop, son los dos títulos de Larry Semon Pedro Llabrés.
En la década de los cincuenta Arajol facturará una
nueva hornada de Jaimitos, de nuevo con comentarios de Ramos de Castro, pero
mucho más sofisticados. Ahora, además de la “explicación”, se les añade banda
de sonido y doblaje para todos los personajes. Estas sonorizaciones se realizan
en los estudios Hispania de Barcelona con Rafael Navarro al frente del equipo
de dobladores y asumiendo el papel de narrador y alguno de los personajes
secundarios. De poner voz a Larry Semon se encarga José Vidal, que hará lo propio con Chaplin en el rimero de cortometrajes de Charlot que también forman parte de este lote.
Los títulos de crédito de este ciclo se distinguen
por un fondo estrellado, en alusión al rubro “Estrellas de Ayer”.
Su dulce hogar —
His Home Sweet Home— y
Jaimito,
el vencedor —que combina fragmentos de
The
Fall Guy y
Golf— forman parte de
esta tanda. También
Aspirante a detective
(
The Egg, Gilbert Pratt, 1922) y
El
hombre de las cien mil caras (
The Sleuth, 1925), películas de dos rollos de
Amalgamated Producing Corporation protagonizadas por Stan Laurel en las que el
actor británico está doblado por Fernando Sancho.
Por meterse a redentor /
Jaimito don Juan —Humbugs and Husbands— es el único
título de esta serie que conserva, como fondo de la locución de Ramos de
Castro, el doblaje italiano
de Miniatura
Film, pero parece que se trata simplemente de un trueque de cabeceras, a partir
de las sonorizaciones realizadas por Balet y Blay.
Sobre Jaimito en el teatro —The Show— apunta una vez más Carlos Paz Molina:
The Show se versionó de dos maneras. Inicialmente Ramos comentó para
Balet y Blay la versión con doblaje italiano de Miniatura Film,
posteriormente, se hizo una versión ya con doblaje para Arajol.
Pero vamos con
Jaimito, juez —The Rent Collector—,
una entrada estricta en el ciclo semoniano en versión de Ramos de Castro para
Balet y Blay. Se trata de una especie de nueva versión de Easy Street (La calle de la
paz, Charles Chaplin, 1917), aquel cortometraje de Chaplin para Mutual Film
Corporation, en el que, para conquistar a la bella hija de un reformador en un
barrio sin ley, Charlot se avenía a ingresar en la policía y terminaba con los matones
gracias a su astucia. Semon no asume el papel de autoridad instituida, sino el
de un simple cobrador de alquileres, pero Oliver Hardy tiene el papel de
bravucón que en la película de Chaplin hacía Eric Campbell. El decorado es
prácticamente idéntico, misión y puesto de fruta incluidos.
El cómplice del villano es Frank Alexander, mucho
más obeso que el popular “Gordo” de la pantalla, tanto que formo parte de un
trío de comediantes cinematográficos conocidos como A Ton of Fun. Semon intenta cobrarle la renta a su mujer y, cuando
ella se niega, le vacía la casa de muebles, sólo para caer en la cuenta de que
Hardy es el propietario de los mismos. Cuando una joven de la buena sociedad (Norma
Nichols) que ha ido al barrio a practicar la caridad, cae en manos de un
anarquista bakuniano y de un toxicómano —promiscuidades a que dan lugar los
barrios bajos—, Semon, convertido en un torbellino al sentarse inopinadamente
sobre una jeringuilla cargada de cocaína, acomete su salvamento y termina
conquistando su corazón, después de deshacerse de sus dos fornidos rivales.
Una digresión argumental, como el afeitado del villano,
el cubo de alquitrán derramado, la pesa que atraviesa todos los pisos de la
casa y el barbero convertido en galápago humano, constituye un encadenado de
gags cuya eficacia mecánica está más allá de la personalidad del protagonista.
La locución humorística no se limita a subrayar la
acción, sino que la comenta siempre en términos jocosos. La cosa comienza con
los nombres: el orondo Alexander queda bautizado como Boliche, el violentísimo
Hardy como Plácido y la no menos robusta Eva Thatcher, que interpreta a su
mujer, como Rosalinda. Sigue con las confusiones de género: “Como el frutero
usa pendientes debe ser frutera, pero como lleva bigote debe ser frutero, así
que para no equivocarnos le llamaremos ‘la frutero’”.
Tampoco faltan los juegos de palabras. La
capacidad del automóvil del que bajan una veintena de muchachas caritativas
“parece la normal… la normal… pero la Normal de maestras”. Ni las referencias
familiares a los espectadores, de modo que un charco de considerables
proporciones se convierte en “el pantano del Alberche”. La homofonía permite
que cuando Rosalinda caiga en una cuba de alquitrán, el explicador la envíe a
la isla de Cuba.
La autorreferencialidad hace su aparición cuando, para
incentivar las expectativas del espectador por cuenta de la inevitable persecución
final Ramos de Castro anuncia que “ninguna película de principios de siglo
podía terminar sin estos lances”. El efecto acumulativo de todas estas estrategias y
la indudable gracia de los viejos gags —Semon fue un consumado maestro de los
que atañían a persecuciones y batacazos— siguieron proporcionando
entretenimiento al público familiar durante muchos años.



Para terminar de escabechar la genealogía, estos
montajes se vendieron a las casas Aries Films, CPA y Kinoluxe, que realizaban reducciones
en 8mm y súper-8 para el mercado doméstico. Estas copias fueron de nuevo
troceadas y rebautizadas. Y así, Kinoluxe llamaba a Bears and Bad Men, ¡Que viene
el oso! y a His Home Sweet Home,
Cocinero a la fuerza, en tanto que CPA titulaba The Star Boarder como Jaimito,
el fresco número 1.
A principios de la década de los ochenta del
pasado siglo la televisión alemana los repone con sonorizaciones chuscas a
partir de los mismos internegativos. Y es así como Ridolini fra i cinesi, que en España se llamó Jaimito entre chinos de la serie “Trapos Viejos”, termina
denominándose en Alemania Larry in
Kungfunistan. Por estos mismos años aún se celebraban sesiones matinales
sabatinas o semanas de vacaciones escolares con programas compuestos por Arajol
a base de varios celuloides rancios.
La eclosión del fenómeno del vídeo
doméstico y de las televisiones privadas han propiciado sucesivas
resurrecciones de unas canibalizaciones que no siempre se anuncian como tales.
Un público por completo ajeno a las referencias a vedettes y toreros de antaño
sigue disfrutando del slapstick
gracias a esa pátina difusa de “lo vintage”
que permea también el fetichismo de los soportes deteriorados por el uso y la
reproducción a partir de generaciones innúmeras de duplicados. Cuando más
accesibles resultan todas estas versiones, más triunfa la nostalgia sobre el
análisis filológico del canibalismo cinematográfico.
Recursos y bibliografía:
Italia Taglia: http://www.italiataglia.it/
Portal de Archivos Españoles del Archivo
General de la Administración: http://pares.mcu.es/
Canal CINE MUDO / Silent movies en
YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCS-84iRcdFoozlaGI0UaZVg
Javier Luengo: Sin palabras: Cine cómico mudo. Oviedo, Ayuntamiento de Oviedo,
1996.
Carlos
Paz Molina: Risas y sensaciones de antaño: http://risasysensaciones.blogspot.com/2013/04/semblanzas-de-risa-larry-semon-tomasin.html y correos electrónicos del 23 de enero de 2019 (Nuestro agradecimiento por los mismos.]
Claudia Sassen: Larry Semon, Daredevil Comedian of the Silent Screen. Jefferson
(Carolina del Norte), McFarland & Company, 2015.