martes, 8 de junio de 2021

cuando ornella muti hacía que leía hermano lobo

El taquillazo de Experiencia prematrimonial (1972) convirtió a la adolescente Ornella Muti en un símbolo erótico en una España que pugnaba por dejar atrás la pacatería, por mucho que la película de Masó contribuyera bien poco al empeño. El mismo Masó siguió explotando el filón en Una chica y un señor (1974), asumiendo ya plenamente la condición de estupradores vicarios de los espectadores masculinos. La casa de las palomas (1972), de Claudio Guerín Hill, o Cebo para una adolescente (1974), de Paco Lara Polop, explotan la idea de la joven seducida por un hombre maduro anhelante de recuperar junto a ella la juventud perdida o que, en el peor de los casos, se aprovecha de su inexperiencia.

En Cebo para una adolescente, la cinta que nos ha traído hasta aquí, el seductor es un hombre de negocios (Philippe Leroy), que la coloca como secretaria personal y avala el piso nuevo que los padres de Maribel desean para criar a sus hijos, de modo que la renuncia de la muchacha a ser su amante supondría el colapso del sueño desarrollista. Pero Maribel se ha enamorado de un joven periodista (Emilio Gutiérrez Caba), al que espera todos los días en la piscina pública a la que acude con sus hermanos pequeños antes de comparecer en el apartamento donde la aguarda su amante. Disimulando ante su hermano (Currito Summers), Maribel hace como que lee Hermano Lobo mientras espera ver aparecer por la piscina al amor desinteresado, de igual a igual, y, por tanto, auténtico.

El número que Ornella Muti tiene en las manos es el 16, del 28 de agosto de 1972. La portada es de Manolo Summers: un hombre le grita "¡Mentira!" al locutor televisivo que. por supuesto, no puede oír sus quejas. En las páginas interiores, viñetas de Summers, Chumy Chúmez y Saltés.

La amistad de Summers y Lara Polop se extiende también al terreno profesional, como en esta ocasión en la que el humorista y su hermano Francisco coescriben el guión. El hecho de que Summers haya colaborado estrechamente con Chumy en la creación del semanario satírico "dentro de lo que cabe" en abril de ese mismo año favorece su aparición como un elemento más de la cultura de masas, igual que el anuncio de Espléndido Garvey que la familia ve en la tele, el del eslogan "Trasplántese a Espléndido", en cuya parte animada colabora también Summers.

Hermano Lobo se puede consultar en línea aquí: http://www.hermanolobodigital.com/mostradorn.php?a%F1o=I&num=16&imagen=1&fecha=1972-08-26

lunes, 5 de abril de 2021

las montenegro

Ya está aquí la biografía de las tres hermanas Montenegro -Juanita, Conchita y Justa- como nunca antes se había contado.

Temas caros a este rinconcito, como la contaminanción entre variedades, cine y vanguardia en la década de los veinte, las multiversiones idiomáticas en Joinville-le-Pont y en Hollywood, los inicios del doblaje en España, la supervivencia de los cómicos durante la Guerra Civil o las coproducciones entre la Italia fascista y la España falangista y militarizada van surgiendo al hilo de las tres biografías entrelazadas.

De todos modos, adquieren especial protagonismo las películas que Conchita Montenegro protagonizó y en las que tuvieron parte Enrique Jardiel Poncela, José López Rubio y Miguel Mihura o las andanzas de la actriz en un Hollywood en el que Edgar Neville y Tono jugaban al tenis a diario con Charles Chaplin.

Todo ello, por cortesía de la editorial Bala Perdida y su colección de ensayo "En la diana".

jueves, 11 de febrero de 2021

conchita, corregida y (un poco) aumentada

Agotada la primera edición de Cocnchita Montes, una mujer ante el espejo,  Bala Perdida había optado por la reimpresión y, acaso, por una renovación de la portada pero sus codornizólogos de cabecera han decidido pegarle un buen meneo al manuscrito, según consta en la nota aclararoria a esta segunda edición:

Cuando nuestra editora nos avisó de que pensaba hacer una reimpresión de esta biografía de Conchita Montes le contrapropusimos hacer una nueva edición corregida y aumentada. Menudos biógrafos están hechos estos, que en dos años ya tienen que andar corrigiendo cosas, pensarás tú, lector de esta segunda edición. Y quizás no te falte razón, pero es el caso que en estos veinticuatro meses hemos podido acceder a una parte de la bibliografía que se nos había resistido e incluso a una bobina de una película desaparecida que repentinamente dejó de estarlo por estos milagros que de vez en cuando suceden en las filmotecas. Y no solo eso, porque tras revisar la edición original pensamos que sería conveniente para el texto incluir algún dato más de la relación de Conchita con el ambiente cultural e intelectual de su tiempo e incluso de su vida personal, esa misma que siempre guardó a tan buen recaudo.  
Tampoco nos pongamos estupendos: en esencia, el libro sigue siendo el mismo. Hay alguna enmienda —un año en el que habíamos perdido el milenio, el nombre mal trascrito de una actriz, un adjetivo demasiado evidente, una puntualización—, pero, sobre todo, hemos podido enriquecerlo con varias anécdotas que nos parecen iluminadoras de la etapa de Conchita al frente de la pensión de San Juan de Luz, de su participación en el ambiente cultural barcelonés, de su labor docente en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas y de la situación que se creó en torno al fallecimiento de Edgar Neville, con el que nunca pudo formalizar su relación.
De la película Café de París sólo habíamos podido ver su segunda bobina en 16mm, conservada en el archivo de Filmoteca Española. Hace ya algún tiempo recibimos alborozados la noticia de que Filmoteca de Zaragoza custodiaba la primera. Otra de las grandes alegrías que nos proporcionó la edición de esta biografía fue la ocasión de poder presentarla acompañados por el remontaje completo de la cinta, fruto del trabajo conjunto de ambas instituciones. De esta experiencia ha surgido un acercamiento más completo a un título ausente de las pantallas durante varias décadas.

Aguilar y Cabrerizo: Cocnchita Montes, una mujer ante el espejo. Madrid: Bala Perdida, 2021. Tapa blanda: 180 páginas. ISBN: 978-84-948621-6-2.

 

domingo, 7 de febrero de 2021

peligros de lo codornicesco en la pantalla

 

En plena canícula madrileña, un reportero de la revista Cinema asalta a Enrique Hereros a la puerta de Filmófono, en la plaza de Callao. El dibujante de La Codorniz y director de María Fernanda la Jerezana (1947) ha decidido dejar de lado su proyecto sobre una femme fatale de finales del XIX y ha aceptado la oferta de Boga Films para dirigir La muralla feliz. En la breve entrevista se argumenta la dificultad de llevar el humor de la revista del pájaro a la pantalla:

Sorprendemos en plena Gran Vía madrileña al gran humorista y director cinematográfico Herreros, que, cordial y sonriente, nos refiere sus propósitos.
—Voy a dirigir, para Boga Films, mi segunda película.
—¿Un tema de humor?
—Esta vez, sí. Y por cierto muy de mi gusto. Se llama “La muralla feliz”.
—Ese título nos recuerdo algo...
—Claro. Es un guión de Luis Delgado que resultó premiado en uno de los concursos del Sindicato. Ya entonces, cuando mereció tal galardón, me interesé por él... pero ya lo había adquirido una productora barcelonesa y hube de renunciar. Por otra parte, yo no estaba muy decidido a realizar “tan pronto” una película de humor.
—Te gusta más lo serio... ¿no es eso?
—No... No, por Dios. Pero es que es más fácil para mí hacer una película seria que un film de humor. En este terreno es fácil el tropezón y no quisiera fracasar... Por eso, sin renunciar a ello, había demorado mi proyecto. [...]
—¿Qué reparto llevas en “La muralla feliz”?
—No está todavía completo. O no lo estaba ayer, cuando hablé por teléfono con la productora. Quedan algunos cabos por atar. Pero, puedo decirte, no obstante, que Alberto Romea y Sarita Montiel forman parte del grupo de artistas escogidos.
—Y tú... ¿no trabajas?
—Pero si no descanso.
—Digo ante la cámara.
—Sí. En el “Quijote” voy a interpretar el papel del doctor Pedro Recio de Tirteafuera. Y en mí película trabajaré también.
—La última pregunta: El humorismo de “La muralla feliz”, ¿tiene algo de común con el que cada semana lleváis a las páginas de “La Codorniz”?
—No. Es un humorismo plácido y suave, sin ese desbordamiento un tanto absurdo de nuestra revista, que tanto gusta al público, pero que en el cine es muy peligroso. ¿Comprendes?
—Comprendido.
Y Herreros se aleja con un grupo de amigos, que le esperaba a las puertas de Filmófono. [El extra desconocido: “La muralla feliz será la segunda película de Herreros”, en Cinema, núm. 33, 1 de agosto de 1947.]

martes, 19 de enero de 2021

los santos lugares de costa fleming

He aquí a Carmen (Silvia Solar), prostituta heroinómana en ejercicio en la Costa Fleming de los primeros setenta. Comparece en Chicas de alquiler (1974), una de aquellas películas en las que Iquino se dedicaba a la exhibición de cuerpos femeninos en doble versión so pretexto de fustigar los vicios de la sociedad contemporánea. En esta ocasión se trataba de cuatro casos ejemplares de prostitución en el entorno del nuevo Paseo de la Castellana, en la zona que el periodista Raúl del Pozo bautizó como "Costa Fleming".

 
Después de comer recién levantada, Carmen se acerca por el quiosco a comprar La Codorniz, que utiliza como reclamo para establecer conversación con clientes talluditos, como don Carlos (Alfredo Mayo).

-La Codorniz es lo único que le divierte -anuncia cuando se sienta a su lado en el pub.
-Ya. ¿No te gustan el cine ni el teatro?
-¿No ve usted que damos todos la función a la misma hora?

Luego resultará que don Carlos no busca un servicio para sí mismo, sino para su hijo, que ha quedado paralítico practicando un nuevo deporte de nieve, en una de esas subtramas de fuerte sabor melodramático que Iquino gusta de incluir en estos potentes cócteles.

 
Se trata del número 1673, publicado el 14 de abril de 1974. La contraportada es una parodia de la serie de TV Kung-Fu (ABC, 1972-1975), que ha comenzado a emitirse con inmenso éxito popular en TVE en octubre de 1973.

 La portada es obra de Gayo, uno de los varios militares-humoristas que pasaron por "la revista más audaz", como Antonio Mingote o Ángel Palomino, aunque bastante más joven que ellos. Precisamente una viñeta suya sobre la píldora anticonceptiva provoca una suspensión de cuatro meses en la publicación de la revista al estimar los censores que "socava los pilares de la familia". Esta portada, en cambio, alude a la crisis del petróleo que está poniendo patas arriba la economía mundial.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

malvavisco

Autocaricatura de Tono

A Marina Díaz López

Hace tiempo que andábamos tras el inaccesible Ángeles Rubio-Argüelles: Una dama del teatro [Málaga, 2004], de Jesús García de Dueñas, porque estábamos seguros de que contendría información valiosa sobre la relación de Conchita Montes con Edgar Neville. El conde de Berlanga de Duero conoció a Conchita, joven estudiante de Derecho, en 1933 y, según todos los testimonios, para entonces ya estaba más o menos separado de Angelita: él sigue viviendo en la casa del matrimonio, en la madrileña avenida de Alfonso XII, frente al parque del Retiro, y ella regresa a Málaga, donde cría a los dos vástagos del matrimonio.

Ahora, al tiempo que vamos constatando que nuestras conjeturas eran acertadas, nos vamos tropezando también con lo inesperado. Creíamos tener censada toda la obra teatral de Tono, cuando en la conversación entre García de Dueñas y Teresa Cortés o Raúl Sender, surge el título de Malvavisco.

Es la historia de un torero que se llamaba Malvavisco —asevera Sender—. Era una especie de parodia de Malvaloca (…) y la acción se desarrolla en un ambiente en el que todo el mundo aparece vestido de flamenco, de gitano. (…) Era muy gracioso. [op. cit., pág. 377.]

Es que ésa es la que más dinero dió —remata Teresa Cortés—. En cuanto había algo que fallaba, hacíamos Malvavisco. [op. cit., pág. 356.]

Y consultando la programación de ARA, el teatro de Angelita Rubio-Argüelles, comprobamos que, en efecto, se programó en octubre y noviembre de 1963 y se repuso en 1970, 1971, 1972 y 1974. Otras “funciones” tonescas en el repertorio de la compañía son ¡Qué bollo es vivir!, Crimen pluscuamperfecto, Guillermo Hotel, Francisca Alegre y Ole y Federica de Bramante o Las florecillas del fango, que Tono escribió en colaboración con Jorge Llopis. También la adaptación toniana de La reine blanche, una comedia de Pierre Barillet y Jean-Pierre Gredy, que se estrena en 1961 en el teatro Reina Victoria con el título de Bubú y de la que escribe Marqueríe:

Bubú, mitad sainete y mitad vodevil, es, por lo tanto, una pieza de ambiente, de tipos, de tensión grotesca y, sobre todo, de un diálogo intencionado, ligero, fácil y chisporroteante, que encierra toda clase de trucos y sorpresas verbales. No es el chiste o el retruécano lo que despierta aquí la risa, sino un juego más ingenioso y sutil: la alusión inesperada, la comparación imprevista, la definición chocante, la perífrasis o la hipérbole de tan honda raíz festiva que nadie puede resistir a su impacto cómico. El segundo acto de Bubú es lo más cómico que ha salido de la pluma del gran humorista Tono. [Alfredo Marqueríe: “En el Reina Victoria se estrenó Bubú, arreglo escénico de Tono”, en ABC, 13 de mayo de 1961, pág. 81.]

Entre las no censadas y de las que no encontramos rastro de su estreno en Madrid, La hora tonta y este Malvavisco que ha despertado nuestra curiosidad. Parece que esta nueva incursión en el teatro “de pandereta” tiene cierto predicamento en Málaga y Melilla porque lo que sí que descubrimos son puestas en escena recientes en dichas ciudades. Ante su estrenó en el teatro Perelló escribía el recensionista local que se trataba “una de las comedias más absurdas, disparatadas y divertidas” de Tono. [El Telegrama de Melilla del Siglo XXI, 4 de junio de 2006, pág. 19.]

Angelita había conocido a Tono, por mediación de Neville, a mediados de los años veinte. Estuvo en Hollywood con él y su mujer, Leonor Ornstein, en 1930 y cuando se produce el golpe militar de julio de 1936 está veraneando con ellos en Hendaya. Sabemos también que Tono era un habitual de Malibú, la casa que Edgar y Conchita habían construido en Torremolinos, en unos terrenos que pertenecían a la madre de Angelita, Carlota Alessandri. Gracias al dinero heredado por la venta de estos rellenos, la condesa de Berlanga de Duero pudo construir en Málaga el coqueto teatro ARA y recibir en su casa, Villa Carmen, al actor Manuel Dicenta, a los directores escénicos Huberto Pérez de la Ossa y Alfredo Marqueríe, al compositor Fernando Moraleda y a nuestros comediógrafos de cabecera, Tono y López Rubio. Lo que también descubrimos es que la compañía ARA nunca montó una comedia de Neville, porque doña Ángeles decía que no le gustaban nada. A Conchita, Concepción Carro en el siglo, siempre la llamó "la Carro".

jueves, 1 de octubre de 2020

cumpleaños

 

Con motivo del octavo cumpleaños de la editroial y del quinto y el cuarto de la publicación de Un bigote para dos, el eslabón perdido de la comedia cinematográfica española y Mauricio o una víctima del vicio y otros celuloides rancios de Enrique Jardiel Poncela, Bandaàparte lanza ambos voúmenes en una "caja pack", para que nadie se quede sin él.

Los pedidos hechos a la editorial durante el mes de octubre cuentan con 5% de descuento: https://www.bandaaparteeditores.com/tienda/celuloides-rancios