domingo, 17 de noviembre de 2019

la codorniz al sainete


En Lo que cuesta vivir (Ricardo Núñez, 1958) -adaptación a la Barcelona contemporánea de la tragedia grotesca de Carlos Arniches Es mi hombre-, Leonor (Lolita Sevilla) se dedica a la costura para ayudar a la maltrecha economía familiar que su padre (José Isbert) intenta sostener como hombre-anuncio. El primer y último encargo de Leonor es un traje de marinerito para que el hijo de doña Calixta (María Isbert) haga la comunión. La discusión sobre el trajecito —desestructurado, asimétrico, diríamos hoy— tiene lugar en presencia del padre de la trajicida y un amigo de la familia dedicado a la venta y reparación de organillos y pianista en sus ratos libres (Francisco Camoiras). Léase el diálogo con el pertinente deje chulesco de los hijos del pueblo de Madrid...
—¡Qué monada! ¿Por qué no lo lleva a La Codorniz?
—Chunguitas encima.
—Nada de eso. ¿Qué es? Que no le sienta bien del todo.
—Vamos, que si no fuera por no darle un susto al juez, la cosa era para el juzgado de guardia.

domingo, 20 de octubre de 2019

dos adaptaciones lopezrrubiescas


A pesar de que fue el promotor oficial de la "otra generación del 27" en su discurso de ingreso en la Real Academia Española, José López Rubio suele ser el gran olvidado del grupo de humoristas formados en las revistas festivas de los veinte, instalados en Hollywood a principio de los treinta -donde López Rubio fue el más activo de ellos-, entregados al cine posibilista en la España de lois cuarenta y decantados por el teatro, la liteartura y el periodismo a partir de los cincuenta. Parte de sus ingresos provenían entonces de la venta de los derechos de adaptación cinematográfica de sus ésitos en los escenarios.

Una madeja de lana azul celeste y La otra orilla, dos comedias de López Rubio, son adaptadas en serie a finales de 1964 por la compañía Agrupa Films, cooperativa productora que intenta abrirse camino con estas traslaciones “de calidad” pero modestísimo presupuesto. López Rubio no interviene en el guión de ninguna de ellas, dirigidas “espalda contra espalda”, que dicen los anglosajones, por José Luis Madrid, cineasta que comenzaba con estas adaptaciones su carrera antes de volcarse en el cine de géneros más comerciales: westerns mediterráneos, terror, krimis y, finalmente, destape. El sistema de financiación oficial es el siguiente: Una madeja de lana azul celeste (1964) tiene un presupuesto de 3.610.000 pesetas de las que la cooperativa aporta en efectivo un millón y medio y otro millón cien mil pesetas en aportaciones de trabajo. El millón restante procede del Crédito Sindical. Por el argumento López Rubio recibiría 166.000 pesetas, en tanto que los guionistas perciben sólo cien mil entre los cuatro, a razón de cinco mil duros por cabeza. El presupuesto global de La otra orilla (1965) no difiere demasiado del anterior, aunque se financia totalmente con el crédito sindical  de 1.050.000 pesetas y tres millones y pico en aportaciones de los cooperativistas hasta alcanzar el monto total de 4.224.588 pesetas. No consta en los datos oficiales ninguna cantidad para el autor original, y los guionistas cobran en conjunto 225.000 pesetas. La realización de ambas proviene de un mismo equipo en el que figuran la actriz Marisa de Leza, ya con una importante carrera a sus espaldas, el argentino Luis Dávila, que había coincidido con el director en La gran coartada (José Luis Madrid, 1963), o el matrimonio formado por Rosita Yarza y José María Seoane, que se habían conocido durante el rodaje de Primer amor (Claudio de la Torre, 1941).

 

Una madeja de lana azul celeste se filma entre el 2 de diciembre de 1963 y el 31 de enero de 1964, en tanto que el rodaje de La otra orilla comienza el 20 de enero y finaliza el 3 de marzo, solapándose con el anterior. Las ocho semanas de rodaje de Una madeja de lana azul celeste supondrían treinta y tres días de interiores en los históricos estudios Kinefón de Juan Homedes, a sumar a otros doce de exteriores en Casteldefells y el Club Turó de Tenis. Más ajustados nos parecen los cálculos de dos días de exteriores para su producción gemela, aunque las seis semanas de trabajo en estudio se antojan también excesivas porque las dos cintas se ruedan, con decorados prácticamente idénticos cosntruidos en uno de los platós de Kinefón, dedicado por entonces a la publicidad.

domingo, 29 de septiembre de 2019

saza va a ser mamá


L’événement le plus important depuis que l’homme a marché sur la lune (No te puedes fiar ni de la cigüeña, Jacques Demy, 1973) llega a España en agosto de 1974. Un mes más tarde, en pleno Festival de San Sebastián, el avispado productor murciano José Antonio Cascales anuncia el rodaje de El insólito embarazo de los Martínez (Javier Aguirre, 1974). Que la cinta presentaba sus más y sus menos con la película de Demy lo constata que en el cartón de los créditos dedicados al guión constan sus dos autores –el propio Javier Aguirre y Antonio Fons- y una inusual fecha de copyright: 1971.

Protagonizan Saza y Esperanza Roy como una pareja de recién casados: él vive obsesionado por verla embarazada, pero su trabajo diario en la Junta de Energía Nuclear provoca la inversión de roles. La cinta incide en los aspectos más orientados a la farsa, y destaca particularmente la intervención de Tip y Coll como dos abortistas surreales que consiguieron escapar a la censura y que posiblemente encuentran su espejo en la secuencia de la pesadilla de Marco en L’événement…, cuando éste sueña que un par de enfermeros le tumban sobre una mesa de billar para sacar de su tripa un teléfono y una gallina. Si bien Luis Sánchez Polack "Tip" se ha hecho un hombrecito con bigote en el humor radiofónico junto a Joaquín Portillo "Top", José Luis Coll no llega a Madrid hasta 1956. Tiene entonces veinticinco años y se forma como humorista en Don José. Al desaparecer la publicación de Mingote de los quioscos, pasa a "la revista más audaz", donde inaugura su colaboración en junio de 1958. Como ha sucedido con tantos antecesores, no tarda en convertirse en pluma estable de La Codorniz. Un par de años más tarde nos lo encontramos desarrollando series completas, como ese "Cosas mías" en el que incluye lo que hoy llamaríamos microrrelatos, aforismos y máximas mínimas al modo de Jardiel.


Para que la filiación de El insólito embarazo de los Martínez sea patente, en la sala de espera del ginecólogo las futuras mamás no hojean Hola, Semana ni Lecturas, sino... La Codorniz.

domingo, 8 de septiembre de 2019

herreros, cameísta

El dibujante -y publicista y escalador y cineasta y portadista de La Codorniz...- Enrique Herreros fue también un infatigable cameísta, siempre presto a hacer el papelito brevísimo, pero de lucimiento.

La afición arranca cuando Edgar Neville rueda en el edificio del Palacio de la Prensa, donde trabaja Herreros, Yo quiero que me lleven a Hollywood (1931) y hace falta alguien que bese a una de las aspirantes a estrellas. Después de la guerra, sus apariciones en la pantalla menudean, sobre todo a las órdenes de Rafael Gil, que contó con él hasta en ocho ocasiones. Él mismo se reserva un papel harpomarxiano de cierto relieve en La muralla feliz (1947) y comparecerá por última vez como actor en La vida es magnífica / Le voleur de Tibidabo (Maurice Ronet, 1964).

He aquí un testimonio todo lo exhaustivo que nos ha sido posible de estos cameos...

un tipo besucón en Yo quiero que me lleven a Hollywood (Edgar Neville, 1931)

el acomodador del ozonopino de Eloísa está debajo de un almendro (Rafael Gil, 1943)

un calzonazos que declara ante el juez en El clavo (Rafael Gil, 1944)

-
un personaje no localizado en Te quiero para mí (Ladislao Vajda, 1944) 

-
el revisor del tren de Empezó en boda (Raffaello Matarazzo, 1944)

el empresario teatral de El destino se disculpa (José Luis Sáenz de Heredia, 1945) 

el faquir del circo de El fantasma y doña Juanita  (Rafael Gil, 1945)

-
el "padrino 2" en Espronceda (Fernán, 1945) 

-
otro personaje no localizado en Cinco lobitos / O diablo são elas (Ladislao Vajda, 1945) 

-
un espectador en Senda ignorada (José Antonio Nieves Conde, 1946) 

el joyero de María Fernanda la jerezana (Enrique Herreros, 1946) 

el doctor Pedro Recio que mata de hambre a sancho en Don Quijote de la Mancha (Rafael Gil, 1947) 

el hijo mudo en La muralla feliz (Enrique Herreros, 1947)

un comerciante escarmentado por los bandoleros en Aventuras de Juan Lucas (Rafael Gil, 1949)

un mozo de cuerda en La revoltosa (José Díaz Morales, 1950) 

el cantante afónico de Teatro Apolo (Rafael Gil, 1950) 

el autor dramático de El gran Galeoto (Rafael Gil, 1951)

un ratero del Rastro en De Madrid al cielo (Rafael Gil, 1952) 

el señor que se busca algo en el ojo de Cabaret (Eduardo Manzanos, 1951) 

y el coronel de La vida es magnífica / Le voleur de Tibidabo (Maurice Ronet, 1964)

 * * *

y el protagonista póstumo de Un cineasta en La Codorniz (Javier Rioyo, 2012)

domingo, 25 de agosto de 2019

los famosos jaimitos


Una página dedicada a los complementos sonorizados por Ramos de Castro para Seelecciones Cinedía y distribuidos por Balet y Blay. La publicidad figura en el número de septiembre de 1941 del boletín empresarial Sombras, donde también se lanza a bombo y platillo la "versión sincronizada" de The Son of the Sheik (El hijo del caíd, George Fitzmaurice, 1926). A juzgar por el texto promocional -"han pasado los años, la técnica cinematográfica se ha perfeccionado, ha evolucionado la psicología humana, pero Valentino nos demuestra que jamás ha sido un actor de temperamento decadente"-, este otro celuloide rancio no tenía nada de humorístico.

domingo, 4 de agosto de 2019

la codorniz en albarracín


En 1961 José Luis Gamboa rueda en exteriores albarricienses Cerrado por asesinato, una intriga humorística con un par de asesinatos y un puñado de sospechosos de entre los turistas de un hostal en la que el habitual secundario Rafael Alonso asume, como en El baile (Edgar Neville, 1959) o en El grano de mostaza (José Luis Sáenz de Heredia, 1962), un papel cuasiprotagónico.

Manuel (Alonso) y Elena (Mara Cruz) son un matrimonio que llega a Montecorona, un pueblo del interior arrasado por el turismo. El chaval que les lleva las maletas hasta la fonda les pide un dólar y el recepcionista (Juan Cazalilla) les pregunta en todas las lenguas vivas posibles qué idioma hablan hasta que ellos le decepciones contentando en cristiano.

Manuel es un probo funcionario cuyo mayor alarde de inconformismo es comprar La Codorniz... para abanicarse, claro. En cambio ella es una mujer fantasiosa, imaginativa, aficionada a las novelas policiacas y deseosa de tener una casita en tan encantadora localidad para poder pasar el veraneo y los fines de semana. Al fin y al cabo, allí escribe sus novelas el afamado Luis de la Hoz (Alfredo Mayo). Para satisfacer su capricho y demostrarse a sí mismo que no es un calzonazos, Manuel entra a robar en la habitación de una inglesa a la que ha visto esconder una importante cantidad de dinero en el interior de una radio. Pero la mujer le sorprende, Manuel la empuja y...

La fantasía detectivesca de Elena no hará sino proporcionar argumentos al escritor y a su amigo inspector de policía (Félix Dafauce) para que den con el asesino sin saber que éste es su marido. La visita al castillo local sirve de tópica reunión de acusados y propicia una nueva alusión al universo condornicesco, cuando el guía asegure que el lugar sirvió de inspiración a Mingote para crear a su "pareja siniestra", personajes a los que es probable que el público de 1964 -año de su estreno en Barcelona- aún recordara, pero que debía de sonarle a chino al de 1970, cuando la película llegó por fin a una pantalla de la capital en pleno verano.


En cualquier caso y para que conste esta incursión cinematográfica nunca censada de Chumy Chúmez, la portada es suya y corresponde al número 1039 -"extraordinario dedicado a las bestias"- del 8 de junio de 1961.

martes, 9 de julio de 2019

el libro del verano


El 24 de julio próximo se anuncia el lanzamiento de la monumental biografía sobre nuestro humorista de cabecera cocinada a seis manos por Gema Fernández-Hoya y Aguilar y Cabrerizo. Edita, con exquisito gusto, Renacimiento.

¡Vacaciones sin Tono son vacaciones perdidas!
Gema Fernández-Hoya / Aguilar y Cabrerizo:
Tono, un humorista de la vanguardia
Renacimiento, colección "Biblioteca de la Memoria"
480 págs.
ISBN: 8416981779