lunes, 11 de julio de 2022

juan pardo e ivana pasan de la codorniz


Si Ivana y Juan Pardo van al quiosco cada semana no es para comprar La Codorniz, sino la revista musical Mundo Joven, donde el musiquero José María Íñigo les ha prometido publicar sus retratos. Ella ya tuvo una oportunidad discográfica y la cosa no fue bien y él ha viajado desde su Galicia natal para abrirse camino en Madrid como cantautor, aunque para sobrevivir en la capital se preste a tocar la guitarra con Los Ángeles. Estos están empeñados en arrebatarles el cetro de reyes de la música pop a los Fórmula V. Por el camino, toda la fauna que se mueve en torno a la música juvenil: disc-jockeys, promotores, ejecutivos de casas discográficas, propietarios de salas de fiestas... Tal es el argumento de A 45 revoluciones por minuto (Pedro Lazaga, 1969).


Bueno, pues sí Ivana y Juan Pardo se hubieran fijado en la esquina superior del quiosco, junto a la revista El Mueble, se habrían dado cuenta de que La Codorniz publicaba en su número 1441, fechado el 29 de junio de 1969, un extra dedicado al "humor político" en cuya portada Julio Cebrián caricaturizaba a todo el gabinete ministerial sobre el que gravita la situación española formando un gran interrogante, Estamos a pocos días de que Franco nombre a Juan Carlos de Borbón como su sucesor en la jefatura del Estado y de que estalle el escándalo Matesa, que se llevará por delante a Manuel Fraga y a Fernando María Castiella, los ministros "aperturistas" del régimen. Pero la juventud estaba a otras cosas, como bien untuían los creadores de Hermano Lobo.

martes, 19 de abril de 2022

tono en chamartín

Popular Film, núm. extraordinario, 31 de enero de 1936

En 1935 se constituye la empresa Industrias-Cinematográficas Españolas, S.A., apoyada económicamente por Tomás de Bordegaray y José de Ormaechea, vinculados al Banco de Vizcaya. En noviembre de ese año se inauguran las instalaciones de los Estudios Cinematográficos Chamartín con asistencia de las autoridades locales, gentes del mundo del espectáculo y Perico Chicote, “el barman de la cinematografía”, que ameniza la velada con un opíparo lunch.

El trabajo en los estudios no arrancará hasta un par de meses más tarde, pero el equipo está ya cerrado. Bernardo de la Torre (el del sillón de la izquierda), el hermano de Claudio, ejercerá de director gerente, y al cargo de diversos departamentos estarán varios veteranos de las producciones hispanas de la Paramount en Joinville-le-Pont, como Fernando G. Toledo (sentado en el suelo, tercero por la derecha) y Pedro Bravo Laguna. Entre los técnicos franceses incorporados al proyecto, el ingeniero de sonido Roger Cosson y el montador Jean Mondollot. El director musical es el prestigioso compositor Gustavo Pittaluga, miembro oficioso de la generación del 27, casado con la actriz Ana María Custodio.

Antonio de Lara, nuestro Tono, es designado director artístico de los estudios, vale decir creador de la imagen de marca. Ahí está, sentado en el suelo, tercero por la izquierda, con el resto del equipo Chamartín.

martes, 22 de febrero de 2022

el adulador herrerosiano

Emparedada entre El pisito (1958) y El cochecito (1960), las dos primeras colaboraciones en España de Marco Ferreri con el codornicista Rafael Azcona, Los chicos ( 1959) suele pasar injustamente desapercibida. Con guión de Leonardo Martín, que venía de colaborar en Calabuch (Luis G. Berlanga, 1956), Los chicos tiene un perfil menos afilado que las dos cintas azconianas, pero es una muy apreciable aproximación a la inane vida de unos chicos de barrio. 

Ferreri se muestra un poquito más humano con sus personajes, lo que no quiere decir ternurista, y aprovecha el registro costumbrista para colar de matute algunos apuntes postneorrealistas. Sus logros, no obstante, quedaron oscurecidos por la pobre calificación oficial, que impidió el estreno normalizado. Con los años, se ha visto también perjudicada por las comparaciones no sólo con la virulencia del humor corrosivo del que hacían gala sus películas azconianas, sino con Los golfos (1959), el debut de Carlos Saura, con la que comparte algunos motivos argumentales.

Andrés, Carlos y El Negro, todos con sus sueños de adolescentes, se reúnen habitualmente en el quiosco de prensa en el que se pasa la vida El Chispas. El lugar propicia la aparición en pantalla de semanarios de información general, revistas de cine y tebeos... todo lo que conforma el imaginario cotidiano de los chavales. Y entre tal despliegue de prensa no podía faltar, desde luego, La Codorniz de nuestros pecados. En concreto el número 929, correspondiente al 6 de septiembre de 1959. Como el visitante tiene a la vista el dibujo de Herreros nos limitaremos a citar su título "El adulador" y a reproducir su pie: "¡Qué bien sabe usted hacer las oes con un canuto, señor director!".

martes, 26 de octubre de 2021

o paspallás na coruña

A sede coruñesa de Afundación acollerá ás 19.30 horas do xoves da próxima semana unha conmemoración do 80 aniversario da creación da revista satírica O Paspallás. Presentarase un libro homónimo por parte dos seus autores, Santiago Aguilar e Felipe Cabrerizo, e proxectarase a película O malvado Carabel. Os interesados poden inscribirse no teléfono 981 185 060. 

Recuperamos esta presentación de La Codorniz, de la revista a la pantalla (y viceversa) preterida el 30 de marzo de 2020, acompañada ahora por la proyección de la versión cinematográfica de El malvado Carabel, de Wenceslao Fernández Flórez, dirigida y protagonizada por Fernando Fernán-Gómez en 1955. Con este acto, organizado por el Ateneo Republicano de Galicia, los autores saldan todas sus cuentas pendientes, aplazadas hace diecinueve meses por causas de fuerza mayor.

La Coruña | 04/11/2021 19:30 | Sede Afundación A Coruña

Cantón Grande, 8. 15003 - A Coruña
Información y reservas: 981 185 060 socioculturales@afundacion.org

martes, 12 de octubre de 2021

un tono olvidado

El inagotable caudal tonesco nos sigue sorprendiendo con obras que no teníamos catalogadas. En este caso se trata de Suspenso en suspense, una “función” escrita directamente para la tele y dirigida por Pedro L. Ramírez en 1963. Reproducimos el comentario de Viriato en la Hoja del Lunes del 19 de agosto de 1963:

Pedro Ramírez ha “cogido” ya el secreto de la televisión y su ritmo, y sabe dirigir para ella; es decir, valora tiempos y planos, pausas y efectos, con lo cual emerge el ritmo que cualifica su quehacer. Y lo distingue.

Suspenso en suspense, de Tono, es obra ágil, graciosa, entretenida y picaruela; obra, en fin, muy de Tono, a la que Pedro Ramírez extrajo todo el jugo manteniéndola a “pulso de imagen” por la eficacia indiscutible de [los cámaras] Santos, Blanco y Cardona que “tiraron” siempre bien y con seguridad absoluta en íntima colaboración con quien realizara, que no lo sé, pero sea quien sea, sabe. Y sabe hacerlo muy bien. 

La interpretación, asimismo, nos gustó muchísimo. Tanto Fernando Delgado como Jesús Puente —un par de actores de absoluta eficacia y magisterio dentro del quehacer de televisión— y Marta Padován acertaron en su cometido, lo mismo que Roberto Llamas, actor al que, si otras veces le hemos puesto algún “pero”, en esta ocasión nos pareció excelente. Los “secundarios” eran también verdaderos “primeros”, porque María Massip, Tony Soler, Luis Morris y [Antonio] Acebal son, por nombre y renombre, figuras cualificadas que aportaron a Suspenso en suspense verdadera categoría.

Fue una lástima que los tres cierres en negro —uno de ellos decididamente largo— restaran tersura al quehacer total, rompiendo el ritmo preciso y el “embarque” del espectador, metido de verdad en el humor de Tono, excelentemente arropado por un decorado bueno y una planificación espléndida. Lo de la música de El tercer hombre, un verdadero hallazgo.

martes, 28 de septiembre de 2021

al caer la noche de los libros 2021

 

El viernes, 1 de octubre de 2021, a las 19:30 de la tarde en la librería Ocho y medio, charla ilustrada sobre Las Montenegro y Conchita Montes, por Aguilar y Cabrerizo.

Ocho y medio

Martín de los Heros, 11 28008 - Madrid

miércoles, 1 de septiembre de 2021

en el remake mexicano de la vida en un hilo no llueve

La vida en un hilo (Edgar Neville, 1945) tiene un altar en este rinconcito. Por Conchita Montes, por Edgar Neville, por esa adivina del pasado que pudo ser concebida para ser interpretada con turbante por Julia Lajos, por doña Encarnación y doña Purificación, por esa amiga de la infancia que monta en el circo con un discreto maillot en un caballo totalmente desnudo, por ese busto que parece concebido para servir de anuncio a un calmante para el dolor de muelas, por su despiadada sátira a costa de la familia y de la vida provinciana, por la elipsis de la pulmonía y, sobre todo, por su magistral construcción. Tales son los ingredientes con los que la cinta sorteó la censura sin mayores trabas y con el tiempo ha llegado a convertirse en uno de los clásicos indiscutibles del cine español.

El propio Neville realizó una versión escénica que se estrenó en el María Guerrero en 1959. Los papeles que habían interpretado en la pantalla Conchita Montes, Rafael Durán y Guillermo Marín recayeron entonces en Mari Carmen Díaz de Mendoza, Luis Prendes y Ángel Picazo. De ésta produjo Andrés Vicente Gómez una nueva adaptación cinematográfica protagonizada por Ángela Molina, Antonio Banderas e Imanol Arias: Una mujer bajo la lluvia Gerardo Vera, 1992). También hubo versión musical adaptada por Luis Escobar para su teatro, el Eslava, en 1971 y un par de emisiones televisivas en tiempos del programa Estudio 1.

Pero hoy hemos podido ver por fin la que realizó el toledano Díaz Morales, afincado en México desde 1937. Mi noche de bodas (José Díaz Morales, 1953) fue producida por el santanderino Ramón Pereda, una vez establecido en México después de su paso por Hollywood en la época de las multiversiones. Por entonces andaba Pereda casado con la rumbera María Antonieta Pons y debió de pensar que no era mal vehículo para ella. La acompañan en el reparto la madrileña Consuelo Guerrero Luna -exiliada en 1939- en el papel de madame Dupont, la adivina; el también español Eduardo Fajardo, que va a pasar dos décadas en México, como el pelmazo Ramón; y el galán azteca Abel Salazar encarnando al chispeante y romántico Miguel. 

La adaptación de Díaz Morales sigue casi paso por paso el guión de Neville. Hay las lógicas modificaciones geográficas -San Luis Potosí y México D.F., en planos de archivo, como localizaciones principales- y mil modismos en los diálogos. Para comprarle un abrigo a Mercedes, Miguel ya no vende un Greco, sino una escultura griega. 

Ella no tira por la ventanilla del tren un reloj espantoso, sino el retrato de su difunto marido con las botas de montar que han convertido su noche de bodas en una pesadilla...

El riguroso punto de vista cambiante que sostiene el guión de Neville se quiebra para que María Antonieta Pons pueda lucir sus habilidades como cantante y bailarina. Miguel pone en marcha una cajita de música en su estudio y, por analogía, se encadenan una serie de actuaciones musicales inconexas -un bayón, una rumba...- interpretados por la protagonista. 

A cambio, desaparece casi íntegra la larga velada con los curlsilísimos Arrigurrita. Díaz Morales renuncia también a duplicar la elipsis que conduce a Mercedes a la viudez. 


Pero, por encima de todo, no llueve cuando los dos hombres de su vida se presentan ante Mercedes a la puerta de la floristería. Y eso, ¿qué más da?, preguntará alguno. Pues sí, señor, da. La lluvia proporcionaba al doble ofrecimiento de un taxi una urgencia que disparaba la acción hacia adelante desde el primer momento, reforzado por el leitmotiv del tren en la noche, que constituye otro elemento fundamental en el ritmo lubitschiano que mantiene la cinta de Neville. La ausencia de la lluvia pone en evidencia el aspecto convencional del relato y Díaz Morales se demuestra incapaz de inculcar al poco adecuado cuarteto protagonista el estilo de comedia screwball que la cinta necesitaba... si se tiene presente la película de Neville. Al privilegiar el registro de comedia bufa y los insertos musicales, Díaz Morales orilla de tal modo el romanticismo fantastique del argumento de La vida en un hilo que termina convirtiéndola en otra cosa. Seguramente lo que esperaba ver el espectador popular en el México en la década de los cincuenta, para el que siempre trabajó el realizador.

Se ve que el equipo funciona porque en 1954 repite en Me lo dijo Adela... Necesita un marido (José Díaz Morales, 1954), nueva producción de Pereda con María Antonieta Pons y Abel Salazar como pareja romántica. En esta ocasión sirve de base la novela de Luisa María Linares Un marido a precio fijo, que ya ha tenido su adaptación cinematográfica en España en 1942 dirigida por Gonzalo Delgrás.